Hay una pregunta que me hacen de vez en cuando.
«Juanjo, después de tantos años… ¿dónde has aprendido todo esto?»
Y siempre contesto lo mismo.
He tenido la suerte de trabajar en grandes empresas del sector.
De esas que cualquiera reconocería.
Allí aprendí muchísimo.
Aprendí cómo se organiza un viaje.
Cómo funcionan los sistemas de reservas.
Cómo se coordina un circuito al otro lado del mundo.
Cómo se resuelve una incidencia cuando un cliente está a miles de kilómetros de casa.
Pero, con el paso de los años, descubrí algo importante.
No todo lo que aprendí quería conservarlo.
Porque trabajar muchos años en esta profesión también consiste en desarrollar criterio.
Hay cosas que funcionan muy bien.
Y otras que simplemente no encajan con la forma en la que tú entiendes el trato al cliente.
Así que un día empecé a construir mi propia manera de trabajar.
Sin grandes discursos.
Simplemente tomando una decisión muy sencilla.
Quedarme con todo lo bueno… y dejar atrás aquello en lo que no creía.
Por eso nunca he entendido que un viaje se venda únicamente por ser el más barato.
O que un cliente tenga que pelear un descuento para sentirse bien atendido.
Prefiero dedicar ese tiempo a otra cosa.
A revisar un pasaporte.
A comprobar un visado.
A detectar que una letra «O» ha sido interpretada como un «0» antes de que ese error se convierta en un problema en el aeropuerto.
A llamar a un cliente cuando veo una incidencia antes de que él mismo se dé cuenta.
Porque, con los años y la experiencia acumulada, he entendido que eso es también lo que compra una persona cuando entra en una agencia de viajes.
No compra solo un billete de avión.
Ni una estancia en un hotel.
Compra la tranquilidad de saber que hay alguien pendiente cuando las cosas no salen exactamente como estaban previstas.
Después de casi cuarenta años en esta profesión sigo pensando exactamente igual.
No hace falta ser la agencia más grande.
Hace falta que, cuando un cliente piense en viajar, recuerde que hubo alguien que siempre estuvo a su lado.
Y esa, al menos para mí, sigue siendo la mejor manera de entender este oficio.
Un abrazo,
Juanjo GM – Viajes Carrefour Caceres – VCG Viajes